Cuenta la leyenda que una noche de luna llena vestida de carmín, un joven alquimista buscaba capturar en una copa la escencia del deseo, la pasión y el amor. Mezcló vino sagrado con frutos puros, toques de fuego, escencias exóticas y especias que despertaban los sentidos.
La Luna reflejada en su copa, bendijo su creación, así nació Jugo de Luna, un tributo a las noches de romance, miradas entrelazadas y momentos que se convierten en recuerdos imborrables.